«Cuando» gane un Grand Slam, y no «si» – Jennifer Brady

«Cuando suceda, estaré preparada». Estas son las palabras de Jennifer Brady hoy después de su primera final de Grand Slam en la que perdió ante Naomi Osaka en el Abierto de Australia.

Apunte el «cuándo». Brady se quedó corta en parte como resultado de la inexperiencia, pero tenía claro que la quincena en Melbourne, o más específicamente las cinco semanas desde que llegó para pasar 14 días de dura cuarentena sin práctica porque alguien en su vuelo había dado positivo por Covid 19, la ha dejado con la convicción de que puede estar cómoda en la cima.

«Creo que pertenezco a este nivel», dijo menos de una hora después de salir de la cancha. «Creo que ganar un Grand Slam es totalmente alcanzable, está a mi alcance. Obviamente, estaba nerviosa, y no salió como yo quería hoy, pero al mismo tiempo, saliendo de la cancha, me sentí bien, eso se siente como algo normal, fue diferente de lo que me esperaba. Si me hubieras preguntado hace un año, no hubiera pensado que me sentiría normal: la idea de que me sentiría bien en una final de Grand Slam hubiera sido como ir a Marte.» 

La infancia de Brady es la historia de una joven talentosa que necesitó tiempo para compartir la misma confianza en sí misma que sus entrenadores tenían en ella. Creció en Harrisburg, Pensilvania y se mudó a Florida para entrenar en la Academia Chris Evert.

«Todos los entrenadores que tuve allí siempre me decían que tenía potencial para ser una gran jugadora de tenis», dice. «Pero solo necesitaba encontrar mi juego. Tenía un poco de temperamento cuando era niña, no era mentalmente la más resistente. Así que el gran cambio en toda mi carrera ha sido poder mantenerme resistente en los momentos difíciles, cerrar partidos difíciles y simplemente luchar para recuperarme independientemente del marcador.»
 

Brady fue descubierta por Babolat en un torneo de tierra batida para menores de 12 años. No tenía una clasificación junior particularmente alta, pero Seth McKinley, entonces gerente del marketing deportivo de Babolat en EE. UU., fue uno de los que creían en el potencial de Brady y dio el paso inhabitual (dada su modesta clasificación) de ofrecerle un patrocinio completo de Babolat, a la niña de 12 años. Ha estado jugando con raquetas Babolat desde entonces y usó la Pure Aero para sus partidos hacia las semifinales del Abierto de EE.UU. 2020 y la final del Abierto de Australia 2021.

Como muchos jugadores en la actualidad, Brady pasó por la vía universitaria, aunque habla con cierta timidez de su época de estudiante. Se matriculó en la UCLA, pasó casi dos años allí. Pero nunca se pronunció por una asignatura principal, por lo que pasó todo su tiempo universitario en asignaturas generales.

Tuvo mucho éxito en los partidos hacia la cuarta ronda del Abierto de Australia de 2017, pero hacia finales de 2019 decidió que necesitaba ir más allá de su zona de confort. Así que se hizo equipo con el entrenador alemán Michael Geserer, basado en Regensburg, en el Sur de Alemania. Y aceptó pasar allí su periodo de pretemporada. En comparación con el sol de Florida al que estaba acostumbrada, los inviernos bávaros pueden ser sombríos: son conocidos por la temporada de esquí, y la cultura profundamente católica a veces puede ser difícil para un joven estadounidense a la que le gusta divertirse.

Pero trabajar con Geserer y el preparador físico Daniel Pohl llevó a Brady a un nuevo nivel. «Obviamente estamos haciendo algo bueno, algo especial», dice, «claramente desde que comencé a trabajar con ambos mi clasificación no ha hecho más que subir. Siempre he tenido los golpes, pero es mejor unirlo todo y hacer que sea más sólido y repetible en cada partido individual. Les felicito por empujarme día tras día».

Brady admite que necesitó hasta el año pasado, para realmente creer en toda la confianza que sus entrenadores junior habían demostrado tener en ella. Ganó el primer torneo estadounidense después de la pausa de cinco meses en la gira de tenis, debido a la pandemia del coronavirus, y luego alcanzó su primera semifinal de Grand Slam, obligando a Osaka a jugar tres sets. Ahora que ha llegado a su primera final de Grand Slam, está convencida de que sabe lo que se necesita para llegar a la cima.

«Solo tengo que seguir mejorando mis habilidades, mi juego», dijo después de la final del Abierto de Australia, «para que cuando llegue a esos momentos no tenga que jugar un gran tenis. Solo tengo que jugar lo suficientemente bien para ganar.»

Apunte el «cuándo», y no el «si».