"Le preguntaba “¿Qué acabo de decir?” ¡y ella me imitaba diciéndolo!" - Leylah Fernández

Leylah Fernández habría batido todo tipo de récords al llegar a la final del Abierto de Estados Unidos con solo 19 años, ¡si no hubiese perdido esa final ante un jugador 68 días más joven que ella! Una de las principales periodistas especializadas en tenis de Canadá, Stephanie Myles, analiza cómo se reconoció el talento de Fernández.


Kirsten Bjorn, una psicóloga deportiva de Montreal que trabaja con atletas jóvenes en varios deportes, recuerda estar junto a la pista, entrenando a una muy joven Leylah Fernández en un torneo de fin de año.

"No era un partido fácil para ella", recuerda Bjorn. "Creo que la otra niña era demasiado fuerte, a pesar de que ambas eran dos pequeñas y delgadas niñas de 10 años. Pero no había nada que Leylah pudiera hacer al respecto, y lloró durante todo el partido. Recuerdo a esa pequeña criatura, simplemente llorando en la pista. Todo lo que pude hacer durante las pausas fue intentar consolarla".

El éxito en el tenis profesional generalmente requiere una combinación particular de talento, salud, buen entrenamiento, sincronización y suerte. Entonces, cuando una pequeña niña de cinco años con una mirada sumamente decidida en el rostro ingresa en tu programa recreativo del sábado por la mañana, ¿cómo se puede puede predecir si logrará triunfar?

Si alguien dice que puede hacerlo, es porque conoce la historia de antemano. Pero puedes mirar hacia atrás y ver los signos: las bases del éxito se construyen paso a paso.

Bjorn admite que, mientras consolaba a la joven Leylah en ese torneo juvenil, no hubiese creído que la niña lo lograría. La oponente de Fernández habría sido quien hubiese llamado la atención de un cazador de talentos ese día.

Pero menos de una década después, Leylah Fernández es campeona junior de Grand Slam, ganadora del torneo WTA, competidora olímpica, subcampeona de Grand Slam en el Abierto de Estados Unidos y una jugadora firmemente establecida entre las 30 mejores del mundo. "Leylah siempre demostró tener un gran nivel", asegura Bjorn, "incluso cuando era muy joven". Además de sus aptitudes mentales habituales, también era súper receptiva y fácil de entrenar.
 

Determinada y súper concentrada

 

Lo que vio Bjorn, y lo que también vio el entrenador de desarrollo Étienne Bergeron, fue su determinación. "Cuando ves a alguien que está dispuesto a mejorar y trabajar de verdad", dice Bergeron, que trabajó con Leylah entre los cinco y los diez años, "y tiene siete u ocho años, entonces tienes algo. Porque en estos días, los niños no son así. Se rinden muy fácilmente. Pasan rápidamente de una cosa a otra.

"Definitivamente Leylah estaba súper concentrada. Podía repetir cualquier cosa que yo dijera. Era increíble, y la probaba todo el tiempo preguntándole: “¿Qué acabo de decir?” Y ella simplemente me imitaba diciéndolo".

Desde el principio, Leylah tuvo una Babolat en la mano. Una asociación de base entre la academia de Bergeron, la asociación de tenis de la zona, y una tienda deportiva local, tenía como objetivo permitir a los niños acceder a raquetas de la manera más económica posible.

"Cada fase (de desarrollo) requiere una raqueta diferente. Y los niños podrían comprarla por  25 dólares, recibiendo tres pelotas apropiadas para su categoría de edad junto con la raqueta", dice Bergeron.

Bjorn y Bergeron, que están casados, tienen un hijo unos meses menor que Fernández, que estaba en los mismos grupos de entrenamiento. Las familias se unieron y se ayudaron entre sí. Bergeron ayudó a Leylah con el tenis, y el padre de Fernández, Jorge, un ex jugador de fútbol que jugó para la selección nacional de Ecuador, ayudó al hijo de Bjorn y Bergeron, Jonah, con el fútbol.

Las familias todavía están en contacto hoy, y Bjorn y Bergeron se enorgullecen de haber ayudado a Leylah en su carrera. "Ha venido a visitarnos al club y ha conocido a mis hijos", dice Bergeron. "Se toma el tiempo para hablar con ellos. Así que para nosotros es muy emocionante".

Perder un montón de partidos

 

Bergeron asegura que Leylah  siempre tuvo esos gestos que los aficionados pueden ver en la pista. "Esa pequeña palmada en la parte superior del muslo y el "¡Vamos!" El salto antes del servicio. Esos rituales, han sido los mismos desde que ella tenía ocho o nueve años", dice. 

Bergeron afirma que Fernández no era una de esas niñas "sobresalientes". "Cuando era niña, no ganaba todos los torneos. Perdió un montón. Pero cuando un niño está aprendiendo a jugar, también aprende de las derrotas", dice.

Bjorn dice que Fernández sufrió mucho por esas derrotas, como  suele suceder con los niños. Pero no la deprimieron por mucho tiempo. "Ella siempre encontró la manera de mejorar, de recuperarse rápidamente", dice.

"El tipo de cosas que trabajo a esa edad es hacer que piensen en establecer metas en lugar de expectativas, y que comprendan la diferencia entre ellas", agregó Bjorn. "Siempre les pregunto cuáles son sus metas y sueños. Leylah tenía grandes objetivos y grandes sueños: en ese entonces soñaba con ganar el Roland Garros, ser la número uno del mundo y jugar contra Rafael Nadal".

Aún no ha llegado tan lejos, pero alcanzar la final del Abierto de Estados Unidos después de su cumpleaños número 19 es un logro fenomenal. En muchos sentidos, Fernández allanó el camino para que su joven contemporánea Emma Raducanu ganara el título: la canadiense venció a tres de las cinco mejores jugadoras (Sabalenka, Osaka y Svitolina), mientras que Raducanu no tuvo que enfrentar a ninguna de las jugadoras del top 10. Y si cuentas el título individual femenino, Fernández ya ganó Roland Garros. ¡No me sorprendería que Nadal aceptarse jugar con su compañera zurda de Babolat!