"Antes de cada competición escucho música mientras visualizo mis mejores golpes de partidos anteriores" - Juan Lebrón

Desde que empezó a jugar al pádel a los 8 años, Juan Lebrón nunca ha dejado de trabajar en su juego. Ahora, con 26 años, está en lo más alto del mundo. Lebrón y su pareja de juego, Alejandro Galán, están siendo casi imparables este año en el World Padel Tour tras haber ganado seis  torneos y llegado a la final o semifinal hasta en 7 ocasiones.

Pero el pádel no es lo único que corre por las venas de Lebrón: también hay música. Y lo uno no existiría sin lo otro.

“Tanto si estoy de viaje como en casa, la música me ayuda a relajarme, a concentrarme, a aclarar mi mente, me motiva y me ayuda a tener felices sueños. Es muy importante para mí”, comenta.

“Siempre me ha gustado, desde que era niño, creo que la música y el deporte tienen mucho en común. No solo porque en ambos hay que trabajar duro para ser bueno. Como actividades, se complementan la una a la otra.”

Lebrón opina que la música ha favorecido mucho a su pádel. Su psicólogo deportivo le recomendó que “antes de cada competición escuchara música y visualizara simultáneamente los mejores golpes que había realizado en partidos anteriores para concentrarme al cien por cien y poder rendir una vez más al máximo. Sin música, no podría hacerlo”.

La música electrónica lidera su playlist actual de sonidos favoritos – o quizás deberíamos decir playlists. “Tengo muchos cantantes favoritos, tantos que no podría nombrar a uno en concreto, aunque ahora mismo escucho mucho Tales of Us y Solomun.”

La música es un elemento fundamental en la vida de la familia de Lebrón en su ciudad natal de Puerto de Santa María en Andalucía, donde el género más tradicional de España, el flamenco, tiene sus raíces culturales y sociales. “En mi familia, todos son fans. Me llevan a clubs de flamenco. Mi hermana Isabel Pilar es la mejor bailaora que he visto nunca. Me hubiese encantado que se me pegara algo de su talento para el baile”, comenta con una sonrisa.

“Tenemos algunas tierras en la zona y a veces invitamos a amigos que son muy buenos cantaores, verdaderos artistas, a que vengan con nosotros y hacemos una fiesta flamenca de las buenas.”

La familia de Lebrón no solamente le transmitió el gusanillo de la música, también fue la que le introdujo al pádel. Dentro del mundillo del pádel de Puerto de Santa María, “mi padre jugaba con sus amigos y yo solía ir a verlo – recuerda – aunque, para ser sincero, de niño jugaba más al fútbol que al pádel. Mis padres también insistieron en que estudiara. Fue a los 16 o así cuando me di cuenta de que jugar profesionalmente al pádel era a lo que me quería dedicar.”

Cree que el hecho de haber sido patrocinado por Babolat ha sido crucial en su evolución. “Nos pusimos por primera vez en contacto en el Campeonato Mundial en Cascais en 2016 y trabajar con ellos me ha ayudado a crecer y a mejorar tremendamente como jugador. Cada vez que he visto a Eric Babolat, me ha tratado muy bien y siempre me transmite mensajes de apoyo. Tengo mucha suerte de formar parte de la familia Babolat, y quiero seguir formando parte de ella durante mucho tiempo.”

Pero, a pesar de ser uno de los principales competidores de pádel – el año pasado se convirtió en el primer jugador español de nacimiento en colocarse en la parte de arriba de la clasificación masculina del WPT – también tiene una pasión profunda por otro deporte. Si no hubiera descubierto el pádel, Lebrón dice que habría tratado de ser futbolista profesional, “probablemente de delantero centro”.

Aficionado de toda la vida del Betis, estuvo en su estadio a principios de año cuando el Betis ganó 2-1 al imponente Real Madrid.

Resulta que vive en Madrid desde que empezó su carrera profesional, pero Puerto de Santa María sigue siendo “el lugar especial de mi vida. Tiene tanto que ofrecer – comenta –. Playas, bares, una comida fantástica – el pescaíto frito es excepcional. Pero lo mejor es la gente, que tiene un gran corazón. Creo que mi futuro está en Madrid, pero siempre trataré de dividir mi tiempo entre los dos sitios.”

Vaya donde vaya Lebrón, lo que está claro es que será con música de fondo.