"Nada la ha parado antes. Nada la va a parar ahora" – Danielle Collins

Tras dar muestra de una determinación sorprendente durante todo el torneo, Danielle Collins ha conseguido alcanzar la final femenina del Open de Australia: el mayor triunfo de su carrera hasta el día de hoy.No obstante, el recorrido de los últimos quince días hasta convertirse en una de las dos mujeres merecedoras de jugar la final ha sido tan solo un triunfo más contra los reveses de la vida, si tenemos en cuenta todo lo que ha sido capaz de superar. 
  
A sus 28 años, Collins ha convertido la victoria en una costumbre que le ha permitido superar todas las dificultades que ha ido encontrando a lo largo de su vida.Y estas no han sido pocas. Su energía en la pista, su fortaleza mental y el sentimiento de que nada se va a interponer en su camino reflejan una mentalidad gestada a base de vencer las adversidades a las que ha tenido que hacer frente en su camino. Camino que no ha sido fácil en ningún momento. 

Procede de una familia trabajadora que no podía permitirse una academia de tenis, ni siquiera clases privadas. Así, Danielle se convirtió en una deportista autodidacta, jugando contra oponentes más mayores que ella en las pistas públicas y aprendiendo del modo más exigente.

Nunca disfrutó de ninguna de las ventajas de ser una de las mejores tenistas junior, una campeona "infalible", según el sistema americano. En su trayectoria siempre supo que nada estaba garantizado.Era consciente de que no estaba lista para formar parte del circuito profesional, por lo que optó por la vía universitaria. Con su doble victoria en el campeonato individual de la NCAA (National Collegiate Athletic Association) de la universidad de Virginia, adquirió la experiencia que necesitaba.

Era un paso intermedio necesario para proporcionarle confianza en sí misma y una mentalidad ganadora, pero hasta los 23 no empezó a jugar en el circuito profesional a tiempo completo. Danielle se vio rodeada de muchos jugadores con cinco o seis años de experiencia a nivel profesional: se dio cuenta de que tenía mucho que aprender y mucho tiempo que recuperar. 
 

Su salud: un ejemplo de superación de dificultades

 

Collins no ganó su primer partido individual en un torneo de Grand Slam hasta los 25 años. Esto ocurrió hace tres años en el Open de Australia donde consiguió llegar a las semifinales hasta que perdió contra Petra Kvitova, ganadora de dos Grand Slams.

Fue entonces cuando tuvo que enfrentarse a distintos problemas de salud.

El diagnóstico de una artritis reumatoide en 2019 la obligó a aprender a gestionar esta enfermedad autoinmune y optimizar los momentos en que se sentía con fuerzas para seguir adelante.A continuación llegó la pandemia, que frenó y retrasó la carrera de muchos jugadores como consecuencia de la paralización del tenis durante cinco meses. Después llegó 2021: un año con un mal comienzo pero con un buen final.

Al principio de la temporada a la tenista americana le diagnosticaron endometriosis.Esta enfermedad, bastante frecuente pero extremadamente dolorosa, la llevó al quirófano donde le extrajeron del ovario un quiste del tamaño de una pelota de tenis. Durante este proceso sufrió cuatro incisiones diferentes en la zona abdominal/pélvica. 

"Creo que cualquier atleta pasa por un proceso muy difícil y angustioso después de este tipo de cirugía al plantearse la recuperación de su cuerpo", comentó sobre su operación en abril de 2021. "Sientes mucho miedo y es tremendamente doloroso", declaró.

Lecciones de la universidad y un tenis mejor
 

Ansiosa por regresar, Danielle forzó demasiado su recuperación para competir en Roland Garros al cabo de siete semanas. Era demasiado pronto, pero a mediados de año, y viajando de un campeonato a otro sin entrenador, ganó sus primeros títulos consecutivos: en julio venció sobre tierra batida en Palermo, Italia, y a continuación, a principios de agosto, consiguió el triunfo en San Jose, California, en pista dura.  

Se demostró a sí misma que las lecciones aprendidas en la universidad podían aplicarse a su carrera tenística tomando sus propias decisiones para encontrar soluciones. Y aprendió así que estaba preparada para enfrentarse a cualquier reto.

Por ello, no es de extrañar que aprovechara la oportunidad que le brindó este torneo del Open de Australia, abierto a nuevas oportunidades. Nada la ha parado antes. Nada la va a parar ahora.
 

Es evidente que todas las dificultades que han perseguido a Danielle Collins en los últimos años han servido para convertirla en una deportista con mayor fuerza y determinación. Todos los obstáculos que ha vencido la han preparado para el momento más importante de su carrera hasta hoy. Y sin duda esta experiencia le seguirá siendo útil en sus retos y triunfos futuros.